BREVE RESEÑA FAMILIAR

Cielo azulísimo, sol intenso, pedregosas montañas que cierran el estrecho valle del río Copiapó y una interminable alfombra verde de parronales... Éste es el escenario donde se mueven a diario Alfonso Prohens Arias (86 años) y sus hijos, destacados agricultores de la III Región.

 

Los Prohens conocen el valle como las palmas de sus manos, no hay rincón que no hayan explorado ni vista que no hayan contemplado. Su identificación con el valle del Copiapó es total, ya que el cultivo por el cual éste es conocido - la uva de mesa "temprana", es decir, que se cosecha antes que el promedio nacional- llegó allí de la mano de su familia.

Eso ocurrió a fines de los '40, cuando el padre de Alfonso Prohens Arias compró tierras en la localidad y se dio cuenta de que el fruto del chañar maduraba allí 15 días antes que en Ovalle.

Dedujo que con la uva pasaría lo mismo, y se aventuró a plantar parronales.Las 37 hectáreas plantadas en el fundo de Hornitos en 1948 hoy se han convertido en 7.500 a lo largo del valle, de las cuales 700 están en manos de los Prohens. Han logrado un rendimiento de entre 2.000 y 2.500 cajas de uva por hectárea, las que se venden a atractivos precios en el mercado internacional.

De los 9 hijos de Alfonso Prohens Arias (María Teresa, Carmen, Jaime, Alfonso, Óscar, Ana María, Rafael, Fernando y Susana), los 5 hombres trabajan como productores de uva de mesa. Han logrado ser exitosos gracias a las enseñanzas de su padre y la política de invertir permanentemente las utilidades obtenidas.

A sus 86 años, don Alfonso es conocido por muchos como "el señor del valle". Además de haber introducido los parronales de uva de exportación en el agreste valle de Copiapó, fue el primero en usar el sistema de riego por goteo para optimizar el rendimiento de la escasa y disputada agua en esa zona desértica.

La historia de la familia Prohens en Chile se remonta a 1902, cuando llegó procedente de Mallorca, España, Jaime Prohens Juan. Se estableció primero en Combarbalá con un pequeño negocio y se casó con Soraida Arias Acevedo en 1906, de cuyo matrimonio nacieron Rafael, Jaime, Alfonso, Guillermo y María.

Alfonso nació en Ovalle y creció en el fundo Malpaso, donde está el embalse La Paloma.

Agrónomo de la UC, el '46 partió a Argentina a hacerse cargo de una estancia de ganadería y siembra. Se fue con su mujer Berta Espinosa y sus 2 hijas mayores.

"A mi señora la conocí el '42. Un domingo estaba paseando con mi amigo Guillermo Cepeda por la calle principal de Ovalle y de repente vi pasar a una chiquilla. Le dije a Guillermo: quién es, me gusta".

Al domingo siguiente coincidieron en un malón, se siguieron viendo y a los 7 meses estaban casados. Ella tenía 19 años y él 27.

 

La estadía de los Prohens Espinosa en Argentina fue corta, ya que a los 6 meses Alfonso recibió la propuesta de su padre de hacerse cargo de las nuevas tierras que había comprado en Copiapó. Los fundos adquiridos eran 3: San Pedro, Marquesado y Hornitos.

Alfonso se quedó en el último ya que sus condiciones climáticas eran mejores para los parronales. "Cuando llegamos estaba todo arruinado. La casa era mala, de adobe y techo de barro". Comenzó preparando el vivero y al año siguiente (1948) plantó los primeros parrones. Fueron años duros, no había caminos y faltaban tractores e insumos. La escasez de alambres para sostener los parronales llevó al agricultor a comprar un lote de cables usados y oxidados en el remate de una mina.

El '52 comenzó a exportar las primeras cajas de uva, las que viajaban desde Hornitos hacia Valparaíso por tierra (unos 900 km). Como no existían camiones frigoríficos, la uva debía ser muy resistente para evitar su deterioro.

Según explica el agricultor, las exportaciones - que entonces no superaban las 3.000 cajas- tenían una finalidad experimental. El grueso de la producción se iba a un cooperativa pisquera, donde obtenía mejores precios.

Fuente(El Mercurio)

 
Alfonso, Jaime, Rafael, Fernando y Oscar junto a sus padres. Al fondo parronales fundo Apacheta.